¿Por qué debemos prescindir del plástico y del teflón en la cocina?

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En la actualidad, existe una tendencia a fijarnos detalladamente en los ingredientes de los alimentos que consumimos, pero también es importante seleccionar bien los recipientes y utensilios que usamos con estos alimentos.

Quizá ya hayas oído algunas noticias sobre el peligro de usar determinados tipos de plástico u otros materiales. En este artículo te explicamos por qué prescindir principalmente del plástico y del teflón te ayudará a prevenir posibles problemas de salud a la larga.

El bisfenol A

El bisfenol A, abreviado como BPA, es una sustancia que forma parte de numerosos envases de plástico. Según una gran cantidad de estudios científicos, el BPA puede afectar negativamente al equilibrio hormonal y está relacionado con patologías como la diabetes, la obesidad, la infertilidad, el cáncer de mama o de próstata, los problemas cardiovasculares, las alteraciones en el desarrollo neurológico y cerebral y los trastornos del comportamiento.

En Francia ya está prohibido su uso y la Unión Europea prohibió la venta de biberones de plástico con este componente, siguiendo los pasos de Estados Unidos y Canadá.

Además del bisfenol A, existen otras sustancias potencialmente tóxicas como los ftalatos o el poliestireno expandible.

A continuación explicamos cómo podemos evitar estos efectos en nuestra salud.

¿Cómo evitamos el BPA?

Cualquier envase de plástico debería llevar un código de reciclaje impreso, generalmente en la base. Deberíamos fijarnos en este código para saber de qué plástico se trata, ya que no todos contienen el BPA ni son igual de dañinos.

Los plásticos que contienen más cantidad de BPA son los que tienen los números 3, 7 y 10.

Según la Unidad Especial de Salud Ambiental Infantil de EE. UU., los plásticos menos perjudiciales, en cambio, son los números siguientes:

1 (PETE).
2 (HDPE).
4 (LDPE).
5 (PP).

Además de elegir estos plásticos cuando no tenemos otra opción de envase, también es importante que evitemos reutilizar las botellas de plástico, ya que su uso prolongado va facilitando la liberación de las sustancias tóxicas.

Por último, debemos evitar a toda costa someter el plástico con alimentos a altas temperaturas, lo cual incluye calentar la comida en el microondas en envases de plástico. Este proceso libera todavía más fácilmente los productos químicos.

Siempre que puedas, prescinde de los plásticos e incluso de las latas, ya que generalmente llevan un revestimiento interior que también es perjudicial, y opta por los envases de vidrio, cerámica, madera o acero inoxidable.

El teflón

Estudios científicos han detectado niveles importantes de teflón en la sangre de la mayoría de personas, a causa del desprendimiento gradual de este material antiadherente que recubre ollas, sartenes y bandejas de horno, principalmente.

La sustancia tóxica relacionada con el teflón es el ácido perfluoroctánico (PFOA), la cual ha demostrado ser potencialmente cancerígena.

Alternativas al teflón

Los antiguos utensilios de aluminio tampoco son recomendables, ya que la exposición a este metal pesado está relacionada con la aparición de enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer o el párkinson.

Por lo tanto, los materiales más saludables en la cocina son los siguientes:

– Vidrio.
– Cerámica.
– Titanio.
– Acero inoxidable.
– Hierro fundido.
– Barro natural.
– Madera.
– Bambú.

¿Cómo elegimos?

Algunos de estos materiales pueden sorprendernos o resultarnos desconocidos, pero lo cierto es que cada vez hay más tiendas que están comercializando recipientes de materiales naturales que no incluyen componentes tóxicos para la salud a largo plazo.

Tendremos que investigar e ir probando estas ollas y sartenes para encontrar las más adecuadas para cada tipo de guiso ya que, con algunas es fácil que se nos pegue la comida, con otras necesitaremos temperaturas altas, etc. Cada material tiene sus secretos.

No obstante, de este modo también podremos descubrir nuevos tipos de cocción e incluso inspirarnos en otras culturas, como es el caso de las vaporeras de bambú para cocinar al vapor o los tajines de la cocina árabe, elaborados con barro cocido.

También tendremos en cuenta los precios ya que, desgraciadamente, los productos más ecológicos y efectivos, como los de titanio, suelen tener precios elevados.

En cambio, los de cerámica se utilizan cada vez más y se pueden encontrar a buen precio.

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